Primer día bajo los rascacielos

Bajamos del tren, se escuchaba el ruido de una gran multitud, los nuevos pasajeros se apresuraban a entrar a los vagones mientras quienes habían llegado a su destino caminaban de inmediato a la escalera…

Penn Station – Madison Square Garden. No nos quedó más que hacer lo mismo… llegamos a una gran escalera eléctrica, lo dudamos un poco, el corazón se aceleró y dimos el primer paso.. Así es, tal cual dos pueblerinos en la gran ciudad.

La salida y el fin de la escalera se veían como la luz al final del túnel. Al terminar, tres pasos al frente y pasamos a otra dimensión; las sirenas de las ambulancias, las personas, la explosión de colores, los taxis, los vendedores, el ruido de los carros, los varios idiomas, sus vestimentas…

Pero sobre todas las cosas; la primeriza, inigualable y abrumadora sensación de pequeñez frente a los imponentes edificios de aquella ciudad.

Sin lugar a dudas es cierto, este sitio tiene algo que enamora, que atrae, que subyuga.
Aunque no hables o leas ingles, no importa si viste 1.001 videos, si la viste en películas, fotografías, video juegos, o si lo leíste en un blog. Nunca se olvida la primera vez en Nueva York.

El día se planea, el dinero se ahorra, el idioma se aprende, el miedo al avión se quita y la experiencia no se olvida.

Es algo que deberías vivir, no hay excusa para por lo menos no intentarlo.

One thought on “Primer día bajo los rascacielos”

  1. Si, fué una sensación de alegria,
    euforía trasmitida a la distancia, imagino que debe ser fantastica experimentarla. Felicitaciones

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